miércoles, 17 de marzo de 2010

ÉTÉ.

Todo se hace tan monótomo... Demasiado.
Quiero levantarme por la mañana y saber que no hay nadie en casa. Poder hacer las cosas a mi ritmo y a mi manera, con el orden que yo quiera y con mis propios horarios.
Abrir la puerta, bajar las escaleras y perderme por la ciudad. Abrir la puerta, bajar las escaleras y perderme por la playa. Definitivamente me quedaría con la segunda.
Necesito volver a sentir la arena entre mis pies, quiero volver a dejar mis huellas a lo largo de la playa solitaria por la noche, quiero volver a tumbarme en medio de ella y observar silenciosamente las estrellas.
Quiero volver a sentir ese calor, esa sensación de calidez, tanto de día como de noche. No tener que preocuparme por nada, dejar que mis problemas se vayan solos, si es que hay alguno.
Quiero que vuelva verano. Lo necesito, basicamente. Este invierno se está haciendo demasiado largo y ya no aguanto más. Sé que de momento no puedo quejarme, hace buena temperatura y ya puedo ir por la calle sin abrigo, incluso a veces en manga corta pero... Quieras o no, no es lo mismo.

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